Se citan a continuación los Documentos Españoles , Testamentos, Testimonios y Papeles que apoyan o certifican la realidad del suceso guadalupano:

Tomado de: http://www.virgendeguadalupe.org.mx/apariciones/documentos/espanoles.htm




Testamento de Bartolomé López





En la villa de Colima de Nueva España, el 15 de noviembre de 1537 y ante el escribano Juan de la Torre, Bartolomé López, uno de los conquistadores y vecino entonces de la recién fundada villa, otorgó testamento. Las cláusulas 23 y 24 de dicho testamento dicen:

"Item: Mando a nuestra Señora de Guadalupe, por mi ánima, cien Misas, e se paguen de mis bienes."

"Item: Mando que se diga en la Casa de Nuestra Señora de Guadalupe por mi ánima cien Misas, e se paguen de mis bienes".

Al ser dos mandas distintas, es posible que la forzosa se refiera a Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura. Mas la segunda, es muy probable que se refiera a Nuestra Señora de Guadalupe, pero de México. Es pues lógico que se habla de dos diferentes; no habría necesidad de dividir legados si no fuera así, como ya ha argumentado Jesús García Gutiérrez.

El testamento de Bartolomé López fue hallado por José María Rodríguez Castellanos, en 1912, en el Archivo Municipal de Colima. Fue publicado, junto con el testamento de su hermano Antón López, en La Cruz, periódico de Colima, y posteriormente en la revista, publicada en Tulancingo, Democracia Cristiana, hoy extinta. Luego, García Gutiérrez publicó fotografías de las dos citadas cláusulas en La Rosa de Tepeyac, de abril de 1921, junto con otras cláusulas de testamentos de Colima.


REPOSITORIO: Actualmente, el original del testamento no se encuentra ni en el Archivo Municipal de Colima (donde había sido encontrado), ni en el Archivo del Estado, que es donde actualmente se encuentra lo que queda de los protocolarios del escribano Juan de la Torre. Es posible que el original se halle perdido para siempre, aunque ha sido denodadamente buscado, en los archivos de la ciudad de Colima y Villa de Álvarez por el Lic. Arturo Rocha, quien reencontró, en 1998, el testamento de Elvira Ramírez.)




Pagarés de María Gómez





El 18 de enero de 1539, María Gómez, mujer de Juan Pérez, difunto, se presentó ante el alcalde Juan Pinzón, alcalde ordinario, y en presencia del escribano de Su Majestad, Diego Hurtado, rindió cuentas de su administración. De aquella comparecencia, destaca lo siguiente:

"Iten Por descargo que pagó a la Casa de Nuestra Señora de Guadalupe veinte é cinco pesos de minas dio carta de pago dellos."

"Iten que pagó á la Casa de Ntra. Señora de Guadalupe é á su Procurador en su nombre ciento é un pesos de oro de minas dio carta de pago dello…"

Este documento fue igualmente encontrado por José María Rodríguez Castellanos, en 1912, y fue por primera vez publicado, aunque parcialmente, por Manuel Garibi Tortolero en "Importantísimos Documentos Guadalupanos del siglo XVI, hasta hoy ignorados", Restauración Social. Boletín de la Semana Católico Social y órgano de los Operarios Guadalupanos, nov. (1912), Guadalajara.

Jesús García Gutiérrez es del dictamen que el documento, al expresar "Casa de Nuestra Señora de Guadalupe", y al señalar la existencia de un procurador, no puede referirse más que a Casa de Nuestra Señora de Guadalupe de México, pues por entonces no había procurador de la de España, cosa de la que se quejaba en carta Diego de Santa María.


REPOSITORIO: El original de este documento, hallado en el Archivo Municipal de Colima, al parecer ya no existe. No se le encuentra ni en el Archivo Municipal ni en el Archivo del Estado de Colima.




Bernal Díaz del Castillo
Historia Verdadera de
la Conquista de la Nueva España





Soldado y amigo de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo atribuye el triunfo de los conquistadores a "la gracia de la Virgen de Guadalupe" y habla de los milagros del Tepeyac. Hacia 1560, escribe su Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España, en la que vierte estos inequívocos testimonios:

"Luego manda Cortés a Gonzalo de Sandoval que dejase aquello de Ixtapalapa, e fuese por tierra a poner cerco a otra calzada que va desde México a un pueblo que se dice Tepeaquilla, a donde ahora llaman Nuestra Señora de Guadalupe, donde hace y ha hecho muchos admirables milagros." (cap. 150)

"[…] Y miren qué hay de hospitales, y los grandes perdones que tienen, y la santa casa de Nuestra Señora de Guadalupe, que está en lo de Tepeaquilla, donde solía estar asentado el Real de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos a México: y miren los santos milagros que ha hecho y hace de cada día, y démosle muchas gracias a Dios y a su bendita madre nuestra señora por ello, que nos dio gracia y ayuda que ganásemos estas tierras, donde hay tanta cristiandad." (cap. 210)

Bernal Díaz del Castillo no estaba en México en 1531, y todo lo que dice acerca de la Virgen de Guadalupe y de "los santos milagros que hace cada día" lo supo en Guatemala (cuya gran distancia con la ciudad de México es de resaltar) y a donde había llegado ya la fama de los milagros de Guadalupe. Su testimonio es tanto más valioso cuanto él no era crédulo en milagros, como lo demuestra en su crónica, donde habla con sorna de algunos (López de Gómara y Vázquez de Tapia) que dizque veían a Santiago Apóstol acuchillando indios.

El testimonio de Díaz de Castillo es interesante también porque ofrece, desde un contexto político social, no religioso, noticias sobre el Tepeyac: lo denomina Tepeaquilla, como lo llamaban los españoles para distinguirlo de la poblana Tepeaca; habla, asimismo, de la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe, indicando también al conquistador relacionado con el lugar, Gonzalo de Sandoval (GONZALO DE SANDOVAL FUE UNO DE LOS TRES PRINCIPALES LUGARTENIENTES DE CORTéS DURANTE LA CONQUISTA: CUANDO LOS ESPAñOLES ATACARON TENOCHTITLáN, EL EJéRCITO SITIADOR ERA MANDADO EN PRIMER LUGAR POR CORTéS, Y DEBAJO DE éL MANDABAN PEDRO DE ALVARADO, CRISTOBAL DE OLID Y GONZALO DE SANDOVAL, Y UNO DE LOS CAPITANES AL MANDO DE SANDOVAL, LLAMADO GARCíA DE HOLGUíN, FUE QUIEN CAPTURó A CUAUHTéMOC).

Igualmente refiere que el Tepeyac es un lugar en el que se hacen numerosos milagros.




Francisco Cervantes de Salazar





El humanista Francisco Cervantes de Salazar, discípulo de Luis Vives, llegó a México en 1550 ó 1551, invitado por su primo Alonso de Villaseca, con quien después se enemistaría. Fue miembro fundador y profesor de la Real y Pontificia Universidad de México, abierta el 3 de junio de 1553, y rector de la misma de 1567 a 1573. Ocupó la cátedra de Retórica; se graduó de licenciado y maestro de Artes y en Cánones; licenciado y doctor en Teología. Ya desde 1558 el Ayuntamiento lo había nombrado Cronista de la Ciudad de México.

Interesan singularmente sus Tres Diálogos Latinos, impresos en 1554, en la casa del impresor Juan Pablos, en alabanza de la gran ciudad de México. En esta obra, el autor describe los alrededores de la ciudad y consigna entre ellos la ciudad india de Tepeaquilla: "Desde las lomas hasta la ciudad (cosa que resalta su mérito), se extienden por cualquier lado más de treinta kilómetros [milliaria] de campos de regadío, bañados por las aguas de acequias, ríos y manantiales. En ellas tienen asiento grandes ciudades de indios, como Tezcoco, Tacuba, Tepeaquilla, Azcapotzalco, Coyoacán, Iztapalapa y otras muchas. De ellas son esos templos que albean y miran hacia México". La cita hace referencia explícita, pues, a una iglesia en Tepeyac.




Informaciones de 1556





Cuando el segundo Arzobispo de México, Fr. Alonso de Montúfar sustrajo la ermita del Tepeyac de la jurisdicción de los franciscanos, ello motivó un distanciamiento con el provincial de éstos: Francisco Bustamante. El 6 de septiembre de 1556, Montúfar en su homilía, motivó el continuar con la devoción a la Virgen de Guadalupe, utilizando la cita bíblica: "Dichosos los ojos que ven lo que vosotros ven" (Lc. 10, 23; Mt. 13, 16); y un oyente, fray Alonso de Santiago, declaró más tarde "Luego vi que iba a parar en Nuestra Señora de Guadalupe".

El 8 de septiembre siguiente, fiesta de la Natividad de María, en que se celebraba a Nuestra Señora de Guadalupe y demás advocaciones marianas sin fiesta propia, Francisco de Bustamante predicó un sermón en la capilla de San José de los Naturales en el Convento de San Francisco en México, al que asistieron el virrey Luis de Velasco y otras personalidades. Al final del sermón, concluyó con una furibunda filípica contra Montúfar, acusándolo de fomentar la idolatría al apoyar la devoción a la Virgen de Guadalupe, imagen que, según él, había pintado "el indio Marcos", dando a entender que disponía indebidamente de las limosnas.

Al día siguiente, el señor Arzobispo mandó levantar la Información para conocer por los testigos que previamente habían prestado juramento de decir verdad, lo que realmente había dicho el Provincial, para lo cual se preparó un interrogatorio de 14 preguntas que fueron contestando y rubricando cada uno de los 9 testigos.

En sus respuestas se manifestó claramente lo que el Provincial había expresado y el escándalo que ello suscitó.

Juan de Salazar, declaró: "la gran devoción que toda esta ciudad ha tomado a esta bendita imagen, y los indios también, y cómo van descalzas señoras principales y muy regaladas, y a pie con sus bordones en las manos, a visitar y encomendar a nuestra Sra. y de esto los naturales han recibido grande ejemplo y siguen lo mismo".

A fin de cuentas, el resultado fue adverso a los franciscanos que se oponían a esa devoción, pues ésta no sólo continuó, sino que se acrecentó, y Bustamante quedó muy desacreditado como lo confirma el testimonio de Francisco de Salazar: "Que por respecto del escándalo que hubo en la contradicción que hizo y de presente no se trata otra cosa sino decir que aunque pese a Bustamante, hemos de ir a servir a nuestra Sra. dondequiera que su imagen esté, y contradiga él la devoción cuánto quisiere, que antes es dar a entender que le pesa de que vayan españoles allí, de aquí adelante, si íbamos una vez iremos cuatro".

No sabemos cómo terminó el pleito, en el que tuvo que intervenir el virrey, pero sí sabemos que las Actas se interrumpieron "ex abrupto" y el proceso quedó sobreseído el día 24 de septiembre con un atestado del puño y letra de Montúfar que dice "Suspéndase y la parte es muerto". También sabemos que no se habló más del asunto, y que a Montúfar no se le dieron ningunos azotes, y que Bustamante fue depuesto de Provincial y enviado, aparentemente castigado a Cuernavaca, donde fue como "morador" castigo que sobrellevó "con gran humildad y menosprecio de su persona", humildad que debió ser sincera, pues en 1560 fue reelegido Provincial, y en 1561 se le envió a España.


REPOSITORIO: El original de estas informaciones se hallaba todavía recientemente en el Archivo del Arzobispado de México. Actualmente, se ignora su paradero, sólo existiendo copias simples tomadas del original, proporcionadas por el P. Fr. Domingo Guadalupe Díaz.




El mapa de Uppsala [1556-1562]





Una iglesia en el Tepeyac también es mostrada en mapas antiguos como el de Uppsala, así llamado por estar el original actualmente custodiado en la universidad de aquel nombre, en Suecia. Se trata de un pergamino policromo de 78 por 114 cms., realizado por uno o varios indígenas, posiblemente a petición del cartógrafo de Carlos V, Alonso de Santa Cruz, quien en su momento lo entregó a dicho emperador.

Contiene una descripción cartográfica de la ciudad de México y sus alrededores entre 1556 y 1562, y claramente revela la existencia de una iglesia en el Tepeyac.




Andrés de Tapia. 1560





Andrés de Tapia era el Maestre de Campo e Intendente del Capitán Hernán Cortés, fundador con él de la Catedral de México. Recibió, de parte del emperador Carlos V a fray Juan de Zumárraga para primer obispo de México Tenochtitlan. De Tapia habla con claridad de la imprimación de la imagen de Santa María de Guadalupe en el ayate de Juan Diego. En efecto, al momento de hablar de Zumárraga, refiere que fue elegido… "para primer obispo de Tenochtitlan al ilustrísimo Señor Don Fray Juan de Zumárraga, a quien se le apareció la Santísima Virgen de Guadalupe estampándose en el ayate de Juan Diego, indio del pueblo de San Juanico, sujeto a Tlaltelolco, el día doce de diciembre…"

Este testimonio está incluido en una relación de servicios y méritos presentada por un descendiente directo del conquistador Tapia el 2 de marzo de 1667, con el objeto de que fuesen reconocidos sus derechos en México. Pero si bien es cierto que el documento se remonta a la segunda mitad del S. XVII cuando el hecho guadalupano estaba plenamente reconocido y en auge, ello no le resta valor histórico por cuanto no tiene por objeto la apología guadalupana, sino la simple narración del protagonismo de Tapia en la conquista y, por tanto, de los derechos que por esa razón procedían para su familia.

El testimonio de Andrés de Tapia, paleografiado por Francisco Fernández del Castillo, fue publicado en el t. XII de las publicaciones del Archivo General de la Nación, México, 1927.




Censo de Martín de Aranguren. 1562





Este documento, del 1° de julio de 1562, custodiado en el Archivo de Guadalupe, se refiere a un Martín de Aranguren, casado, a lo que se sabe, con una sobrina de Fray Juan de Zumárraga. Aranguren, ante el escribano Pedro Sánchez y los testigos Juan de Ibarra y Pedro de águila, celebra un contrato con el Arzobispo de México, Alonso de Montúfar, por el que se comprometía a pagar anualmente "a la casa de Nuestra Señora de Guadalupe que está en términos de esta dicha ciudad […] cien pesos del oro que corre, de a ocho reales de plata cada peso, de censo e tributo en cada un año…"

Estos cien pesos equivalían al 10% de interés anual sobre una cantidad de mil pesos de oro común, que eran parte de la dote que el Arzobispado de México se preocupaba de crear para obra y servicio de la casa de Nuestra Señora de Guadalupe, cuidando de invertir bien los remanentes de sus entradas. Esto demuestra que dicha iglesia, pese a la lejanía e incomodidad del sitio donde se encontraba erigida, tenía un culto floreciente, contaba con abundantes rentas y recibía extremados cuidados por parte del Arzobispo Montúfar, todo lo cual es prueba de su gran importancia.


REPOSITORIO: El original del documento se encuentra en: ARCHIVO HISTóRICO DE LA BASíLICA DE GUADALUPE (AHBG), Ramo: Testamentarias, Caja 1, vol. 1, Compilación 1»., n° 7, pp. 17-31.




Testamento de Alonso Montabte. 1564





Los testamentos son documentos jurídicos de gran importancia para fortalecer la historicidad del acontecimiento guadalupano, pues por referirse a cuestiones sucesorias, es de elemental lógica que las posesiones y lugares así como los parentescos con el testador se expresaren verdadera y fielmente.

Una de estas fuentes es el testamento de Alonso Montabte, otorgado en la Ciudad de México, el 6 de julio de 1564. Una de sus cláusulas dice a la letra: "Dar a Nuestra Señora de Guadalupe desta ciudad de México dos pesos de tepuzque en limosna porque soy cofrade de su casa."


REPOSITORIO: El original del documento para en: ARCHIVO GENERAL DE LA NACIóN (AGN), Ramo: Bienes Nacionales, vol. 391, exp. 10.




Testamento de Alonso Montes. 1564





Otro testamento importante es el de Alonso Montes, que fue extendido en la ciudad de México, en 1564. Interesa singularmente la cláusula siguiente: "Mando a la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe un marco de plata, el cual se pague de mis bienes".


REPOSITORIO: El original del documento se encuentra en: ARCHIVO GENERAL DE LA NACIóN (AGN), Ramo: Bienes Nacionales, vol. 391, exp. 16, fol. 5 r.




Actas de Cabildo. 1568 y 1569





Estos documentos revelan hasta qué punto llegaba la devoción al Santuario de Guadalupe: los canónicos de Catedral se ausentaban de la misma con tal de ir para allá. Puesto que esto suponía un incumplimiento de sus responsabilidades, en el cabildo se acordó sancionar económicamente a quienes sin permiso se ausentaran del coro.

El texto del Acta de Cabildo correspondiente al 14 de septiembre de 1568, dice:

"En catorce días del mes de septiembre de mil e quinientos e sesenta ocho años, los muy magníficos y muy reverendos Señores […] tratando en las cosas tocantes al servicio de Dios, Nuestro Señor, pro y utilidad desta santa Iglesia, trataron y mandaron némine discrepante que en lo que toca a la ida de Nuestra Señora de Guadalupe el día de la Natividad de Nuestra Señora que el que hubiere de ir de hoy en adelante, vaya con licencia si la pidiere, y si fuese con el Reverendo Arzobispo vaya con ausencia [sic]"

Otro texto contenido en el mismo Libro 2° de Actas, pero correspondiente al 6 de septiembre de 1569, refiere lo siguiente: Al margen: "Como se ha de ganar presente los que fueren a Nuestra Señora de Guadalupe", y en el cuerpo del texto:

"En seis días del mes de septiembre de mil e quinientos e sesenta y nueve años los muy magníficos y muy reverendos señores Deán y Cabildo […] tratando en las cosas tocantes al servicio de Dios Nuestro Señor, pro y utilidad de esta santa Iglesia, se trató por todos los susodichos señores Deán y Cabildo se entiende que los que van día de Nuestra Señora, que después en la octava, si volvieren que no ganen presentes; y que los señores que quedaren en la Iglesia el día que se celebra la fiesta que éstos puedan venir y ganar presentes dentro de la octava de la misma festividad."


REPOSITORIO: El original del 2° Libro de Actas de Cabildo, de donde se han tomado los textos citados, se halla perdido. Sólo existen en el Archivo Histórico de la Catedral de México una copia fotostática de aquel extraviado original.




Testimonio del pirata inglés Miles Philips. 1568





Es uno de los pocos casos, de una cita del culto guadalupano en el siglo XVI procedente de una fuente europea no española.

Miles Philips formaba parte de la tripulación de una de las naves del pirata John Hawkins quien, en 1567, había zarpado de Plymouth con rumbo a costas africanas. Su intención era conseguir esclavos negros para luego venderlos en Sudamérica. En su viaje de regreso, Hawkins se adentra en el golfo de México, para evitar la zona de huracanes, sólo para encontrarse desafortunadamente con la flota española que traía al nuevo Virrey Martín Enríquez de Almanza. Tras la dispersión de su flota en San Juan de Ulúa, y en un intento desesperado de sobrevivir, Hawkins decide abandonar, el 8 de octubre de 1568, a cien miembros de su tripulación en las costas del Pánuco; entre ellos, Miles Philips.

Ulteriormente capturado junto con algunos compañeros, Philips es enviado a la capital novohispana. Meztitlán, Pachuca, Cuautitlán son etapas del viaje que el pirata describe. Pero también hace una descripción al Tepeyac, a dos leguas de la ciudad de México:

"A otro día, de mañana, caminamos para México, hasta ponernos a dos leguas de la ciudad, en un lugar en donde los españoles han edificado una magnífica iglesia dedicada a la Virgen. Tienen allí una imagen suya de plata sobredorada, tan grande como una mujer de alta estatura, y delante de ella y en el resto de la iglesia hay tantas lámparas de plata como días tiene el año, todas las cuales se encienden en fiestas solemnes. Siempre que los españoles pasan frente a esa iglesia, aunque sea a caballo, se apean, entran a la iglesia, se arrodillan ante la imagen y ruegan a Nuestra Señora que los libre de todo mal; de manera que, vayan a pie o a caballo, no pasarán de largo sin entrar a la iglesia y orar, como queda dicho, porque creen que si no lo hicieran así, en nada tendrían ventura. A esta imagen llaman en español Nuestra Señora de Guadalupe. Hay aquí unos baños fríos; el agua de aquí es algo salobre al gusto, pero muy buena para lavarse los que tienen heridas o llagas, porque según dicen ha sanado a muchos. Todos los años, el día de la fiesta de Nuestra Señora, acostumbra la gente venir a ofrecer y rezar en la iglesia ante la imagen y dicen que Nuestra Señora de Guadalupe hace muchos milagros."

El testimonio precedente, en nada contradictorio con la existencia de una pintura, central y venerada, insiste en la estatua de plata de la virgen (de la que ya hablaban los Anales del indio Juan Bautista [vid. supra DOCUMENTOS INDíGENAS]), la existencia de una fuente, pero sobre todo en el culto y los milagros.


REPOSITORIO: El original de este Ms. de 1568 se encuentra en el ARCHIVO GENERAL DE LA NACIóN, en el tomo XIV de cuyas publicaciones apareció por primera vez (México, 1943).




Descripción del Arzobispado de México. 1570





En el año de 1569, el Presidente del Consejo de Indias, Juan de Ovando, a petición del rey Felipe II, solicitó a Fr. Alonso de Montúfar, una descripción de su arzobispado. Atenta la petición, Montúfar o su Vicario Gernal, Bartolomé de Ledesma, enviaron un cuestionario a todas las parroquias, conventos e iglesias para recabar la información necesaria.

Entre la información recabada, que finalmente fue enviada a España en 1570, está la descripción, rendida por el P. Antonio Freire, de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. Este testimonio es importante, pues nos habla de la existencia de la ermita y de su culto.

En la Ciudad de Méjico, diez días del mes de enero de mil e quinientos e setenta años, yo, Antonio Freire, clérigo presbítero, capellán de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe Tepeaca, en esta Nueva España, en cumplimiento del mandado del ilustrísimo y reverendísimo señor don Fr. Alonso de Montúfar, arzobispo de este Arzobispado de Méjico, del Consejo de S M. &., mi señor, hice lista y memoria de las cosas siguientes:

Primeramente digo que la ermita de nuestra Señora de Guadalupe Tepeaca está a media legua de esta dicha ciudad, hacia el Norte, la cual puede haber catorce años que fundó y edificó el Ilustrísimo Señor Arzobispo con las limosnas que dieron los fieles cristianos.

Tiene la dicha ermita siete u ocho mil a renta, de los cuales y de las dichas rentas habrá aclaración en los libros de los mayordomos, y lo procedido de esto se gasta en obras y reparos de la dicha ermita, y en vino para Misas y aceite y en salarios de cura y sacristán. Lleva el cura de salario ciento y cinquenta pesos de minas por un año. La obligación del cura son dos Misas cada semana, sábado y domingo. No hay en esta ermita capellanía ninguna; está al presente medianamente proveída de ornamentos y lo necesario.

Es patrón de esta dicha ermita Su Señoría Reverendísimo el Arzobispo mi señor. Tiene dos mayordomos que guardan y tienen a su cargo todos los bienes de la dicha ermita: son personas abonadas y vecinos de esta ciudad.

Susténtase la dicha ermita con la dicha renta y con limosna que en ella se da.

Tengo a mi cargo por provisión de Su Señoría Reverendísima cinco estancias y barrios de indios sujetos a esta dicha ciudad y Santiago Tlatelulco, que están sujetos a la dicha ermita para doctrinarlos y decirles misa los domingos y fiestas de guardar; y en ellas indios casados ciento y cinquenta, y solteros y solteras habrá ciento, de doce y catorce años para arriba. Todos hablan la lengua mexicana y a todos ellos les administro los Santos Sacramentos y se les enseña la doctrina cristiana en latín y en su lengua, viven de ser labradores y salineros y pescadores.

Hay en mi districto seis estancias de ganado menor de españoles; hay en ellas seis españoles y treinta esclavos y más de otras cuarenta personas de servicio que sirven a las dichas estancias.

En la dicha ermita y estancias no hay ningún clérigo sino yo, ni tampoco español que sea vecino, y juro a las órdenes Sacras que recibí de San Pedro que lo que tengo referido es verdad y por eso lo firme aquí de mi nombre.
[Rúbrica de Antonio Freire]."


REPOSITORIO: : El documento original de esta descripción se encuentra en: ARCHIVO GENERAL DE INDIAS (AGI), S. Audiencia de México, legajo 280.




Testamento de Sebastián Tomelín, 1572





Otro testamento valioso para nuestro acervo es el de Sebastián Tomelín (también llamado Esteban), natural de la villa de Guadacanal, hijo de Sebastián García e Isabel García, y por el tiempo en que hizo su testamento, 4 de abril de 1572, residente de la ciudad de Puebla de los ángeles. Tomelín hace legados a Nuestra Señora de Guadalupe:

"Item: mando a Nuestra Señora de Guadalupe de la ciudad de México diez pesos de oro común, los quales se paguen de mis bienes. […] Testamento y última voluntad […] que es fecho y otorgado en la dicha Ciudad de los ángeles a quatro días del mes de Abril de mil quinientos setenta y dos años".


REPOSITORIO: Mencionado por Lorenzo Boturini en su Catálogo (n° 3), quien tenía una copia, y aprovechado por los sabios Fortino Hipólito Vera y Jesús García Gutiérrez, el original de este testamento no se conoce. En cuanto a la copia de Boturini, hay que indicar que éste le encargó al alcalde ordinario de la ciudad de Puebla un testimonio auténtico del testamento de Tomelín, mismo que se le dio autorizado por el escribano Diego Antonio Bermudez de Castro, a 6 de septiembre de 1738. Constancia de este testimonio, y aun otra copia del testamento, se hallan en: ARCHIVO HISTóRICO DE LA BASíLICA DE GUADALUPE (AHBG), Ramo: Testamentarias, Caja 1, vol. 1, compilación 1», n° 5, pp. 13-16.




El Arzobispo Pedro Moya de Contreras y la petición de indulgencias a Roma. 1576





Pedro Moya de Contreras, fue elegido tercer Arzobispo de México en 1573, dos años después de su arribo a México. Fue nombrado visitador de la Nueva España en 1583 -encargado provisionalmente del gobierno del virreinato a la muerte de Suárez de Mendoza-, y posteriormente, virrey de Nueva España de 1584 a 1585. En este último año, celebró el III Concilio Provincial Mexicano para aplicar el Concilio de Trento. Regresa a España en 1586, nombrado Presidente del Consejo de Indias; muere allí cinco años después.

Además, fue un convencido guadalupano, lo que se echa de ver de la defensa del Santuario y la petición que al Papa Gregorio XIII de indulgencias para el mismo. En efecto, en su momento dispuso que la renta y limosnas de las que gozara la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, quitados los gastos forzosos, se utilizara en casar doncellas huérfanas y pobres, estimulando así la generosidad de los devotos guadalupanos. Así quedo dispuesto en sus Constituciones de Tepozotlán del 10 de septiembre de 1576.

Más tarde, Moya de Contreras solicita al papa Gregorio XIII, indulgencias particulares para el Santuario de Guadalupe.

Ya en 1573, el Papa había concedido a los fieles que visitasen la Iglesia de Santa María de Guadalupe según las modalidades acostumbradas, indulgencia plenaria y otras indulgencias. Esto se concedía durante diez años. Pero tras la petición de Moya de Contreras, Gregorio XIII, mediante Breve de fecha 28 de marzo de 1576, confirma las indulgencias para otros 10 años más, y las extiende también a la Catedral de México, para evitar que los fieles dejasen de visitar ésta por acudir al Santuario de Guadalupe. Esto viene a confirmar, contra quienes sostienen lo contrario, que ya en esta época los fieles, lo mismo indios que criollos y españoles, acudían más al Santuario de Guadalupe que a la propia Catedral.


REPOSITORIO: El original en latín de la petición del Pedro Moya de Contreras, se encuentra en: ARCHIVIO SEGRETO VATICANIO (ASV), A.A. Arm. I-XVIII 1824.




Testamento de Alonso Hernández de Siles. 1577





Extendido en Sultpec, México, el 9 de abril de 1577, el testamento de Alonso Hernández de Siles, contiene esta cláusula: "XIII. Item. Mando a la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe que está en Tepeaquilla fuera de México, para la obra que se hace, veinte pesos de tepuzque y se paguen de mis bienes."


REPOSITORIO: El original de este documento se encuentra en: ARCHIVO GENERAL DE LA NACIóN (AGN), Ramo: Bienes Nacionales, vol. 391, exp. 16.




Testamento de Elvira Ramírez. 1577





En la lejana Villa de Colima de la Nueva España, Elvira Ramírez, natural de la ciudad de México, dicta su testamento, ante el escribano público Francisco López, el 30 de abril de 1577.

Dos cláusulas de dicho documento dicen:

"Item, mando que en la ciudad de Méjico, en nuestra Señora de Guadalupe, se digan tres Misas rezadas, la una a la Encarnación y la otra a la Concebicion [sic, Concepción] de Nuestra Señora y la otra al Espíritu Santo, y se pague la limosna acostumbrada.

Item, mando que se digan en la misma Casa de Nuestra Señora de Guadalupe, cinco misas rezadas, la una al Bienaventurado [San] Blas e Santo Antonio y las tres Misas por las ánimas del Purgatorio, y se paguen de mis bienes"


Este testamento no sólo confirma lo que ya hemos apuntado sobre otros documentos de su clase; es prueba, además de lo extendida que se hallaba la devoción guadalupana por territorios lejanos de la Nueva España. Si bien no tan antiguo como podrían serlo otros documentos de Colima (como el Testamento de Bartolomé López o los Pagarés de María Gómez, ya vistos), el testamento de Elvira Ramírez es de gran importancia por ser el único de los documentos guadalupanos hallados en Colima que sobrevive en el original.


REPOSITORIO: El original de este testamento, descubierto a principios de siglo por José María Rodríguez Castellanos en el Archivo Municipal de Colima, se hallaba extraviado. Fue recientemente reencontrado por el Lic. Arturo Rocha, el 21 de septiembre de 1998, en el Archivo General del Estado de Colima (AGEC), donde ahora se custodia bajo la clasificación: AGEC, Caja 4, exp. 10: Registro de escrituras públicas ante Francisco López (año 1577), 56 fols. El testamento en sí ocupa sólo 5 folios.




Testamento de Anna Sánchez. 1580





Extendido en la Ciudad de México, a 17 de febrero de 1580, el testamento de Anna Sánchez contiene un importante legado: "Que se diga por mi ánima y de mis difuntos cuatro misas las dos en la casa y ermita de nuestra Señora de Guadalupe y las otras dos en la casa y ermita de nuestra Señora de los Remedios y se pague por ellas la limosna acostumbrada".


REPOSITORIO: El original del documento se encuentra en: ARCHIVO GENERAL DE LA NACIóN (AGN), Ramo: Bienes Nacionales, vol. 391, exp. 11.