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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe

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Las Informaciones Jurídicas de 1666
(parte 1)
Testimonios juramentados sobre el Milagro
por JESúS HERNáNDEZ (Junio 2007)




Entre la Documentación Histórica Guadalupana, destacan especialmente las Informaciones de 1666, que son un conjunto de testimonios levantados con motivo de pedir a Roma la misa y oficio propios de Nuestra Señora de Guadalupe, a iniciativa del canónigo Francisco Siles.

Ocupan un lugar importante en la historiografía guadalupana, y pese a que los autores preferentemente antiaparicionistas buscan argumentos contra los datos levantados en las Informaciones, estas son un instrumento histórico importante para conocer pormenores de los sucesos de 1531, y sobre la persona del vidente Juan Diego. Como además, los testigos de 1666 informaron bajo juramento de decir la verdad, la información proporcionada es confiable, desde un punto de vista imparcial, libre de prejuicios.
Ahora demos unos cuantos detalles sobre el marco histórico de las Informaciones.


¿Cómo y por qué se levantaron las Informaciones?




Orígenes de las Informaciones

Las Informaciones de 1666 son un conjunto de testimonios de indígenas y españoles, acerca de las características principales de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe en el Tepeyac, en 1531.
La iniciativa de realizarlas fue del canónigo doctoral de la Catedral de México don Francisco de Siles, devoto guadalupano, quien propuso pedir a la Iglesia de Roma la concesión de tres privilegios litúrgicos en honor de la Guadalupana.
El propósito era solicitar Misa propia con texto alusivo a las apariciones guadalupanas y la estampación de la imagen, además de oficio divino propio, y que se hiciera precepto oír Misa el 12 de diciembre, como nueva fecha para conmemorar las Apariciones (hasta entonces era el 8 de septiembre).

En 1663 Siles mandó a Roma algo de información, pero muy escasa y poco documentada. La Sagrada Congregación de Ritos respondió que semejante petición debía ir acompañada de Informaciones que siguieran un proceso legal y notarial, para ser consideradas. Para eso se necesitaba contestar un cuestionario, donde se recogiera información lo más directa y completa posible, sobre la Aparición.

Para dar información tan directa, lo mejor era recurrir a la tradición oral, pero por supuesto, en 1666 habían pasado 135 años de las Apariciones, y ni los más jóvenes testigos de los sucesos estarían con vida. Inclusive era muy difícil que alguien recién nacido en 1531 viviera aun para 1666, y aunque fuera posible no tendría información original. No había testigos vivos. Pero sí había indios en Cuauhtitlán, cuyos padres, tíos o abuelos, por edad, podían haber conocido y tratado a Juan Diego, Juan Bernardino, y a tener noticias sobre fray Juan de Zumárraga. Interrogar a estos indígenas era lo más aconsejable.
Obviamente los más ancianos llegarían más atrás y podrían tener mayores recuerdos, pero su misma ancianidad aconsejaba que se les interrogara cuanto antes, pues podían fallecer sin dar su testimonio, y éste se perdería irremisiblemente. El cuestionario prometido por Roma para proceder a la información no llegaba, así que Siles redactó por sí mismo un cuestionario, y con él se dispuso a ir a Cuauhtitlán a interrogar a los habitantes más viejos del lugar, y posteriormente se escogería también a españoles y criollos de la ciudad de México.


Procedimiento de las Informaciones

Es necesario insistir en que las Informaciones de 1666 se hicieron con severidad, con rigor, buscando no asentar mas que lo que los testigos afirmaran exactamente, palabra por palabra, y después de jurar decir la verdad. Numerosos adversarios de la historicidad de las apariciones, descartan estas Informaciones, muchas veces sin tener idea de la seriedad con que fueron realizadas. Las Informaciones son un documento histórico, y si se niega su valor porque sencillamente no se les quiere creer, la congruencia exige hacer lo mismo con muchos otros documentos históricos. Así, los antiaparicionistas que también son anticlericales, siguiendo su mismo proceso, deberán rechazar la documentación histórica sobre la Santa Inquisición, y tal vez llegar inclusive a la conclusión de que este tribunal nunca existió.

Prosigamos. Se hicieron nueve preguntas a cada testigo, y un poco más adelante las vamos a enlistar. Los testigos fueron sometidos antes que nada al juramento llamado "sagrado", es decir, hecho ante una imagen de Cristo crucificado, ante testigos de otra índole que se aseguraban de que el juramento fuera voluntario y decidido.
Toda la información pasó a un tribunal compuesto por cuatro comisarios, canónigos del cabildo de la Catedral, el deán Juan de Poblete, el chantre Juan de la Cámara, el tesorero Juan Díez de la Barrera y el vicario general Nicolás del Puerto.
A ellos se unía un secretario de actas, bachiller Diego de Villegas, un notario apostólico y público, el señor don Luis de Perea, un juez examinador de testigos, presbítero Antonio de Gama, un notario y escribano público, Juan Romero, quien había ejercido su oficio bajo los auspicios de la Audiencia Virreinal, y finalmente, cuatro expertos en lengua náhuatl para servir de intérpretes, Benito de Gama, Pedro Fijón, Juan de ávalos y Lorenzo Velázquez, españoles los tres primeros, y mestizo el último. Con el rango de promotor, el canónigo Siles.

Quien quiera ver, finalmente, la tranquilidad, la precisión, y el rigor con que se interrogó a los testigos, puede consultar los mismos textos de las Informaciones, de las cuales conocemos las siguientes ediciones: Informaciones sobre la Milagrosa Aparición de la Santísima Virgen de Guadalupe, recibidas en 1666 y 1723, Amecameca, Imprenta Católica, 1889, por Fortino Hipólito Vera; extractos en La Aparición de Santa María de Guadalupe, de Primo Feliciano Velázquez, otra publicación por el p. Lauro López Beltrán en Almanaque Juan Diego, 1965. Luis Medina Ascencio, en Documentario Guadalupano 1531-1768, 1980. Hay un extracto comentado en Testimonios históricos guadalupanos, de De la Torre Villar y Navarro de Anda. Hay una publicación con fotografías de una copia de las Informaciones hecha en 1737, publicada por Ana María Sada Lambretón en Las Informaciones Jurídicas de 1666 y el beato Juan Diego, y finalmente, la edición de la que yo dispongo, es la edición con el facsímil del traslado original de las Informaciones, publicado por Eduardo Chávez Sánchez en La Virgen de Guadalupe y Juan Diego en las Informaciones Jurídicas de 1666, edición completa, facsimilar, que también contiene comentarios y estudios sobre el documento.


¿Quiénes fueron los testigos de las Informaciones de 1666?

Se contó con un total de 21 testigos, 8 de ellos indios de Cuauhtitlán, 10 sacerdotes de la ciudad de México, 2 caballeros nobles y de rango, también de la capital, y por último el más destacado testigo, el padre Luis Becerra Tanco, uno de los primeros y hasta la fecha de los más importantes, historiadores guadalupanos.

Vamos ahora a nombrar a los testigos. Testificaron en Cuauhtitlán los indios:
-Marcos Pacheco, mestizo de más de 80 años de edad
-Gabriel Xuárez, de acuerdo a sus datos (recordaba al primer virrey Luis de Velasco), por lo menos tenía 110 años.
-Andrés Juan, quien no supo precisar su edad, pero la sabía entre 112 y 115 años
-Juana de la Concepción, de 90 años
-Pablo Xuárez, gobernador indio, de 78 años
-Martín de San Luis, de 80 años
-Juan Xuárez, de 100 años
-Y Catarina Mónica, quien dijo tener más de 100 años

Y en la Ciudad de México testificaron:
-P. Miguel Sánchez, de 60 años, autor de la primera obra histórica guadalupana publicada en 1648
-Fray Pedro de Oyanguren, dominico de 85 años
-Fray Bartolomé de Tapia, provincial franciscano de 55 años
-Fray Antonio de Mendoza, agustino, de 66 años
-Fray Juan de Herrera, mercedario de 71 años
-Fray Pedro de San Simón, carmelita descalzo de 65 años
-Fran Juan de San José, provincial franciscano de 76 años
-P. Diego de Monroy, jesuita de 65 años
-Fray Pedro de San Nicolás, religioso hospitalario de 71 años
-Fray Nicolás Cerdán, religioso de la orden de San Hipólito, de 61 años
-Don Miguel de Cuevas Davalos, caballero de la primera nobleza de México, de 81 años
-Don Diego Cano Moctezuma, descendiente de la casa real de México (era tataranieto del emperador Moctezuma) y caballero de Santiago, alcalde de la capital
-Y el ya citado Luis Becerra Tanco, bachiller y científico

La validez de sus testimonios está garantizada no sólo por la fuerza del juramento, sino también por el examen que del documento han hecho historiadores y juristas, encontrándolo impecable en metodología y procedimiento.


Lo que se preguntó a los testigos de 1666, y lo que éstos respondieron




A todos los testigos se les hicieron 9 preguntas, que en resumen, fueron las siguientes:

-Primera, si ellos tenían conocimiento de que la Virgen se había aparecido en el Tepeyac.

-Segunda, si conocen los pormenores de la Aparición (nombres de Juan Diego y Juan Bernardino, el brote milagroso de rosas en el cerro, y si dichas rosas eran la credencial para ganar el crédito del obispo.

-Tercera, si sabían si Zumárraga había erigido el templo solicitado.

-Cuarta, si sabían de la milagrosa estampación de la imagen guadalupana en el ayate de Juan Diego.

-Quinta, si sabían acerca de la vida ejemplar y santa del vidente, Juan Diego, y si era cristiano y de buenas costumbres.

-Sexta, si se daban cuenta del carácter sobrenatural de la imagen estampada.

-Séptima, si sabían si algún pintor podía o no realizar una copia de la imagen.

-Octava, se les pregunta su opinión sobre la conservación del ayate con la imagen impresa, y la relación de dicha conservación con el territorio del Tepeyac.

-Novena, si las apariciones y la estampación eran sucesos públicos y notorios en su medio común.


Las preguntas completas se transcriben a continuación, por si alguien quiere consultarlas:

"1a.- Primeramente sean preguntados por el conocimiento de dicho S. Dr. D. Francisco Siles, Dignidad en que se haya, puestos que obtiene, y las noticias y tradición que tuvieren así próximas como remotas de dicha Aparición." ( ).

"2a.- Item, si saben, así de vista, de oídas, ó ciencia cierta como a los doce del mes de Diciembre del año pasado de mil quinientos y treinta y uno siendo Prelado de este Arzobispado el Ilmo. y Rmo. Sr. D. Fr. Juan de Zumárraga de buena memoria llegó a su casa y Palacio Arzobispal Juan Diego Indio natural y vecino que en aquella ocasión era del Pueblo de Cuatitlán y hizo avisar a su Ilma., que quería hablarle de parte de la Señora, de quien antes le había traído otros recados; y habiendo entrado a su presencia dixo que la Señora le había mandado dixese a su Ilma., que para que diese crédito a dichos recados, tomase aquellas flores que traía envueltas en la Tilma, que tenía puesta, y al descogerlas, queriéndolas reconocer, halló y vido dicho Sr. Arzobispo estampada la Imagen de nuestra Señora de Guadalupe del altor, cuerpo, tamaño, y hermosura, que hasta el día de hoy ha tenido, y que yendo descogiendo dicha Tilma, se fueron cayendo por el suelo, y Sitial de S. Ilma. mucha cantidad de hermosísimas flores de varios y singulares olores, y colores, y entre ellas muchas de Alexandría, que comunmente llaman de Castilla, de que quedó maravillado con el demás resto de su familia, que a lo referido concurrió. Digan en particular: y den razón &. Como también, que si la tradición, que en esto ha habido por Personas Vulgares, ó si entre las de más cuenta, o importancia de esta dicha Ciudad, y Reino de la Nueva España, presidiendo siempre voz común, sin haberse hablado, oído, ni entendido cosa en contrario &c." ( ).

"3a.- Item si saben, que dicho Sr. Arzobispo, habiendo experimentado lo contenido en la pregunta antecedente, trató, y con efecto dispuso con la Veneración, y decencia que se requiere dar divino culto á dicha Santa Imagen fabricándole Iglesia, y Hermita en el sitio, Puesto. y Lugar, en que dicho Juan Diego señaló, y dixo habérsele aparecido dicha Santa Imagen en las ocasiones que le dió dichos recados para su S. Ilma, donde se ha frecuentado continuamente, irla a ver y visitar muchas, y diferentes Personas de todos los estados yendo en Romerías á su Casa de Novenas, que para este efecto tiene la dicha Hermita, y en ella se han experimentado innumerables milagros, que la Divina Magestad se ha servido obrar por medio e intercesión de dicha Santa Imagen, y cada día se reconocen. Digan en particular de los que supieren, y tuvieren ciencia cierta, y remítanse á los autos judiciales, o extrajudiciales, que en razón de todo lo referido, ó parte de ello se hubieren escrito, y fulminado, así al tiempo de dicha Aparición, como después de haberse fabricado dicha Hermita para dicha colocación &." ( ).

"4a.- Item si saben, que el Ayate y Tilma, en que así quedó, ha estado, y está estampada la milagrosa Imagen de nuestra Señora, era el Capote, ó Ferreruelo de que usaba para cubrirse el dicho Juan Diego, como lo hacían, y observaban los Naturales de esta Nueva España, es un género de lienzo de la tierra tan burdo, y basto, que por ninguna manera, ni por diligencia humana es capaz de admitir, ni recibir en sí la imprimación, y aparejo de que los Artífices en el Arte del Pincel se valen para poder pintar cualquiera Imagen, y Pensamiento, y que sin dicha imprimación, y aparejo, no ha habido, ni puede haber quien lo pueda conseguir en los otros lienzos, y texidos tupidos, é iguales, de que para dicho efecto se valen. Digan &c." ( ).

"5a.- Item si saben, ó han tenido tradición, que el dicho Juan Diego Indio era hombre de madura edad, y siempre vivió honesta, y recogidamente, buen Cristiano, temeroso de Dios nuestro Señor, y de su conciencia, sin desdecir sus costumbres, y modo de preoceder en cosa alguna, que fuese notable, causando con todo ello, y ajustado proceder mucho exemplo á todos los qaue lo conocieron, trataron y comunicaron. Digan y dén razón &c." ( ).

"6a.- Item si saben, que en conformidad de lo imposible de poderse aparejar, é imprimir dicho lienzo de Ayate saben y tienen por cierto, sin poner en ello duda, que el hallarse estampada en la Tilma del dicho Juan Diego Indio la dicha Santa Imagen de nuestra Señora, fué, y se debe atribuir y entender haber sido obra sobrenatural, y secreto reservado a la Divina Magestad, como la conservación de los colores de su rostro, y manos, ropaje de Túnica, y Manto, que la entresacan, y distinguen de unas Nubes blancas, que tiene por orla y campo, que cada día con haber pasado tanto transcurso de tiempo parecen mas vivas y acabadas de poner, juntamente con las estrellas, y rayos de oro, que tiene en dicho Manto, y Túnica, y salen a la redondez de todo el cuerpo; y que a este paso ha tenido la mesma conservación el Seraphin, que tiene á los piés, con demostración á lo que parece de estar sosteniendo el cuerpo de dicha Santa Imagen, Digan y den razón &c." ( ).

"7a.- Item si saben, que es tan perfecta, y hermosa la dicha Imagen, que no ha habido, ni se ha hallado Maestro, ni Oficial en el Arte de la Pintura, que la haya podido retratar, ni copiar de las muchas e innumerables, que se han hecho con la igualdad, perfección, color y hermosura, que demuestra su original, aunque á cada uno, que se la retratan por su devoción le parece ser la mas perfecta á dicha original de las que se han copiado, de que hacen los aprecios, y estimaciones, que es notorio. Digan &c." ( ).

"8a.- Item digan, y declaren la calidad, y temperamento del sitio, y territorio, en que se fabricó la dicha Iglesia, y Hermita, en orden á ser seco, ó humedo, y consiguientemente á que se debe atribuir la conservación de dicha Imagen, y circunstancias, que a cada testigo pareciere en razón de ello. Digan, y den razón &c." ( ).

"9a.- Item de publico, y notorio, publica voz, y fama. &c. -Doctor Francisco de Siles."



Lo que respondieron los testigos:

No podemos colocar íntegras las respuestas de los testigos, por la extensión de las mismas y el trabajo que supone transcribirlas. Ojalá se pudiera publicar una edición digital de las Informaciones de 1666, y si en un futuro Dios me permite ser yo el dichoso que lo haga, tendré sumo placer en ello. Pero por el momento me contento con dar un pequeño resumen, acudiendo para ello al resumen que hace don Xavier Noguez en su libro Documentos guadalupanos..., obra de 1993, cuyas referencias pueden encontrarse en la bibliografía general de éste artículo.

Puesto que Noguez sólo resume las respuestas de los testigos indios (págs. 126-131), para el de los testigos capitalinos me baso en el resumen de Chávez Sánchez (op. cit. p. 99-103), y para la revisión general, del texto original de las Informaciones:


TESTIGOS DE CUAUHTITLáN:


Marcos Pacheco, declara lo que le transmitió su tía María Pacheco:

-Juan Diego era oriundo de Cuauhtitlán, en el barrio de Tlayacac, donde vivía con su esposa María Lucía y su tío Juan Bernardino.
-Hubo efectivamente feria, trompeta, y celebración entre los indios al saberse la noticia de la impresión milagrosa y la curación de Juan Bernardino.
-La ermita del Tepeyac fue contruida por indios de Cuauhtitlán, en labor semanal.
-Junto a la ermita se contruyó un cuarto de adobe para que lo habitara Juan Diego, quien vivió allí hasta su muerte.
-Que Juan Diego era viudo de María Lucía al tiempo de la Aparición.
-Que es cierta y evidente la participación de Juan Diego en la aparición como se contaba, pues se le había representado así frente a la Virgen muchas veces.


Gabriel Xuárez declara que las noticias se las transmitió principalmente su padre:

-Y en ellas, que apenas después de la Aparición, los indígenas ya acudían al Tepeyac a depositar ofrendas florales.
-Que Juan Diego era considerado santo y que hacía penitencia, que iba a Tlatelolco a escuchar la doctrina cristiana.
-Que una vez instalado Juan Diego en su cuartito junto a la ermita, los indios solían buscarlo para pedir que intercediera por ellos.
-Que efectivamente consideraba sobrenatural a la imagen, y que a él le constaban los efectos nocivos del ambiente húmedo y salitroso, por un cuadro apolillado que él poseía.


Andrés Juan, quien recibió noticias de su padre y su madre, tenía algunos conocimientos del idioma español:
-Informó que él conocía a la Virgen como "Madre de Dios, soberana reina de los ángeles y Reina del Cielo".
-Hubo feria pública, danzas y festejos por la aparición, entre los indios.
-No sabía quién era la máxima autoridad católica en 1531, pero suponía que un "obispo o arzobispo" residente en la ciudad de México.
-Juan Diego estuvo casado con María Lucía, de la que enviudó dos o tres años antes de la Aparición.


Juana de la Concepción, transmitió información recibida de sus padres:

-Que su padre, Lorenzo de San Francisco Tlaxtlatzontli, cacique de Cuauhtitlán, había poseído "papeles y mapas" donde se registraba la Aparición, pero que le habían sido robados.
-No sabía si su padre conoció el nombre de Zumárraga, pero sabía que era un franciscano.
-Juan Diego platicó en persona a don Lorenzo los detalles de la Aparición en el Tepeyac.
-Don Lorenzo acudió a la colocación de la imagen en el Tepeyac, y se hizo algazara con instrumentos y bailes, por el suceso.


Pablo Xuárez recurría a las memorias de su abuela materna, doña Justina Cananea, quien, dijo, había conocido muy bien a Juan Diego y sus familiares, María Lucía y Juan Bernardino.

-La abuela del testigo vio abrir los cimientos para la ermita de Guadalupe, y participó, como todos los indios e indias, en el trabajo.
-Doña Justina asistió a la colocación de la primera piedra de la ermita, hecha por el arzobispo tras una procesión que vino desde México.
-La edad de Juan Diego se fija entre 56 y 58 años para 1531.


Martín de San Luis recibió sus noticias del indio Diego de Torres Bullón, maestro de capilla de Cuauhtitlán, quien conoció personalmente a Juan Diego.

-Su testimonio coincide mucho con el Nican Mopohua.
-Diego Torres Bullón participó en la procesión que trasladó la imagen desde la ciudad de México a la ermita del Tepeyac construida para albergarla.
-Hubo tianguis, trompetas y atabales con esa ocasión.
-Juan Bernardino murió en Cuauhtitlán y fue enterrado en la ermita, y Juan Diego murió entre cuatro y cinco años después.


Juan Xuárez comunicaba lo que le habían transmitido sus padres Juan y María.

-Sabía que el obispo había sido un tal "fulano de Zumárraga"
-En la primera entrevista con ese Zumárraga, Juan Diego habría recibido burlas tanto de él como de sus criados.
-Juan Diego relató al padre del testigo que los que presenciaron el despliegue del ayate habían llorado al ver la imagen.
-Zumárraga ordenó la construcción del templo.
-En Cuauhtitlán era famosa y muy celebrada la Virgen de Guadalupe, y se conmemoraba cada año su aparición.
-En el dormitorio de la iglesia de Cuauhtitlán había existido un cuadro donde aparecían representados Juan Diego, Juan Bernardino, la Virgen y un fraile al que llamaban "el padre Gante" (¿fray Pedro de Gante, tal vez?)
-Juan Diego era conocido y venerado en Cuauhtitlán.


Catarina Mónica declaraba según el testimonio de sus padres y su tía Martina Salomé.

-Afirmó tener efectivamente noticias de la Aparición, con los pormenores de la misma.
-Repitió lo que declaraban otros testigos sobre la celebración con motivo de la colocación de la imagen en el Tepeyac.
-Juan Diego era hombre maduro y viudo al tiempo de la Aparición.
-Confirma el testimonio de Juan Xuárez sobre la pintura antiquísima, y ya desaparecida, de una Virgen del Rosario con los indios videntes junto a "un lego al que llamaban el padre Gante".


TESTIGOS DE LA CIUDAD DE MéXICO:


Miguel Sánchez citó como sus fuentes a "muchas personas de calidad, nobleza y letras":

-Refirió los detalles de la aparición (que conocía muy bien debido a su misma obra, Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe, publicada en 1648), y que hacía basado en el Nican Mopohua.
-Los papeles originales que se escribieron en 1531 con motivo de la Aparición desaparecieron del archivo episcopal por ser robados, como muchos otros, robos debidos a la escasez de papel.
-Que el arzobispo fray García de Mendoza tuvo en su poder y leyó los autos y proceso de la Aparición, según los testimonios del deán Alonso Muñoz de la Torre y el lic. Bartolomé García.
-Que el 26 de diciembre de 1531 Zumárraga llevó en procesión la imagen al Tepeyac.
-Que no se ha hallado ningún maestro o pintor capaz de copiar exactamente la imagen original.


Pedro de Oyanguren sus fuentes son, dijo, "diferentes personas ancianas, y de edad de todos estados, puestos y calidades":

-Que las flores que cayeron al abrir Juan Diego el ayate, eran rosas de Castilla, lirios y azucenas, y otras.
-Que no duda de que hubo autos y proceso de la Aparición y el traslado de la imagen a la ermita.
-Que le parece milagrosa la imagen por haber estado al descubierto hasta 1647.


Bartolomé de Tapia atestigua lo que oyó de "muchas y diferentes personas de alta calidad y demás común":

-Que en su experiencia es voz común la Aparición en México, y que no conoce quien diga lo contrario.
-Que nunca ha escuchado o sabido de que algún artista haya metido mano o pincel a la imagen estampada.


Antonio de Mendoza, sus fuentes son sus padres y abuelos, de entre ellos nombra a su abuelo el lic. Antonio Maldonado, y a su padre, Alonso de Mendoza, capitán de la guardia virreinal:

-Que Zumárraga levantó el templo, al cual concurren los indios en romerías y hacen novenas.
-Que el tejido del ayate le parece "burdo y basto", incapaz de que en él se pinte nada.


En resumen, lo que dicen los demás clérigos, es básicamente lo mismo. Están acordes en los detalles de la Aparición, en la milagrosa conservación del ayate, y en que es pública y notoria la tradición sobre el asunto.
Damos un salto, a los testigos laicos, y luego a Luis Becerra Tanco:

Miguel de Cuevas Dávalos, sus fuentes sus padres y antepasados:

-Que el virrey, Marqués de Mancera, acudía todos los sábados al santuario del Tepeyac.
-Le da particular énfasis al milagro que se atribuye a la Guadalupana en el haber cesado la inundación de 1629.
-Que es cosa de la Divina Providencia la conservación de la imagen.


Diego Cano Moctezuma, sigue el testimonio de sus padres y antepasados, así como personas antiguas:

-Igualmente le llamó la atención la gran devoción guadalupana habida con motivo de la inundación.
-Que a lo largo de los años, y habiendo visto constantemente la imagen, la ve igual, bien conservada.


Luis Becerra Tanco, testigo importantísimo, quien no respondió al interrogatorio sino que dio su testimonio por escrito, afirmando:

-Todos los pormenores que relata el Nican Mopohua sobre la Aparición.
-Que varias circunstancias explican la falta de los autos de la Aparición, falta de archivo episcopal en tiempos de Zumárraga, falta de cabildo eclesiástico, y probable descuido de su secretario.
-Que leyó y vio entre los documentos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl un "mapa de insigne antigüedad" con muchas noticias y episodios históricos, entre ellos la Aparición Guadalupana.
-Que vio un cuaderno escrito por un indio con la narración de las Apariciones, y que es el mismo texto que Lasso de la Vega publicó en 1649.
-Que en la época del paganismo, los indígenas habían adorado en el Tepeyac a una diosa llamada Teotenantzin.
-Que tanto Juan Diego como fray Juan de Zumárraga fallecieron en el año 1648.
-Que la estampación milagrosa se dio en el Solsticio de Invierno, cuando el día vuelve a ser más largo que la noche.
-Que habiendo Zumárraga tenido que ir a Europa después del milagro, y que no habiendo archivo en su arquidiócesis, no es fácil averiguar a dónde fueron a parar muchos documentos suyos y de su interés, entre los cuales estuvieron los autos originales de la Aparición.


EXáMENES DE LOS PINTORES Y PROTOMéDICOS:


Una vez asentado el testimonio de Becerra Tanco, se procedió a hacer examinar la imagen por los miembros del Protomedicato de la Nueva España y por un equipo de maestros pintores, elegidos entre los mejores del Virreinato.
Sus exámenes, y sus conclusiones han sido ya expuestas en esta Investigación Documental, y me remito al artículo que corresponde:
-Exámenes de artistas y médicos novohispanos

Aquí resumo diciendo que en conclusión, los pintores y los protomédicos coincidieron en que la Imagen estampada en la tilma era milagrosa, su conservación inexplicable para la Ciencia, y que la tilma no tiene aparejo, es decir, no fue preparada previamente para pintar sobre ella: El que la imagen esté pintada en semejante tela es por principio un milagro, seguido de la falta de explicación sobre la técnica y material usados en su confección.


¿Qué pasó con las Informaciones?




Los esfuerzos de Siles y su fracaso

El 16 de Abril todo estaba listo para mandar las Informaciones a Roma. Ese día los miembros del cabildo eclesiástico aprobaron las Informaciones, que constaban de 201 fojas. El cabildo civil de México añadía una carta dirgida al entonces Papa S.S. Alejandro VII.

Para llevarlas a Roma, Roma comisionó a los capitanes Francisco García de Figueroa y Andrés García. Sin embargo, Siles envió por su cuenta un traslado de las Informaciones, a su amigo Mateo de Bicunia, canónigo de Sevilla y curial de Roma. Bicunia se limitó a remitirlas a su corresponsal en Roma, pero sin saber que éste no estaba en Roma sino en España, por enfermedad.

En 1670 el p. Francisco de Florencia fue a España y Roma, pero en ningún lugar encontró las Informaciones. Bicunia mismo no le supo dar razón de ellas. Siles no sabía nada de los capitanes comisionados, cuyos traslados estuvieron en Sevilla. Esto se sabe porque en Sevilla se hicieron copias de las Informaciones, y una de esas copias llegó a poder del sacerdote romano Anastasio Nicoselli. Cómo llegó esa copia a sus manos, es un misterio que aparentemente no podrá ser resuelto.
Nicoselli escribió una obra titulada Relación histórica de la admirable aparición de la Virgen Santísima Madre de Dios, bajo el título de Nuestra Señora de Guadalupe, publicada en 1681. El grueso de esa Relación la constituyen los extractos de las Informaciones de 1666, y el texto es el mismo.
El mismo Nicoselli declaraba que su obra estaba basada en esas copias de Sevilla, y que también leyó un cuaderno con dichas Informaciones, presentado a la Sagrada Congregación de Ritos, en Roma, marcada con el número 3971.
Con esto sólo ya se prueba que Las Informaciones de 1666 efectivamente llegaron a Roma, y fueron presentadas a la Sagrada Congregación de Ritos, aunque por negligencia no se les haya dado seguimiento por dicha congregación.

Siles buscó algún contacto que pudiera ayudarle en su empresa, y lo encontró en su amigo Antonio Peralta, canónigo de la Catedral de Puebla, conocido del cardenal Julio Rospigliosi, secretario de Estado del Vaticano. Peralta prometió a Rospigliosi que recibiría las Informaciones, y el cardenal respondió que haría cuanto pudiera para darles seguimiento, pero que veía difícil que Alejandro VII autorizara lo solicitado.
Alejandro VII murió en mayo de 1667, y el mismo Rospigliosi subió al solio pontificio con el nombre de Clemente IX. Una vez Papa, Clemente se negó a conceder la petición, no por falta de Informaciones, de las que ni siquiera se ocupó, sino porque no quería añadir más imágenes especiales o advocaciones, a las ya existentes. En 1667 anunció que concedía un jubileo plenísimo, como consuelo. Pero cuando llegó este breve de concesión, en 1669, contenía un error, asentando como fecha de celebración el 12 de septiembre en vez de diciembre. Siles mandó el breve a Roma, pidiendo la corrección, pero cuando llegó el documento a Roma, el Papa acababa de morir, y el proceso se estancó por completo.
El 27 de septiembre de 1670 Siles murió, siendo arzobispo electo de Manila, con lo cual sus objetivos quedaron truncos.


El hallazgo de un cuaderno viejo y empolvado en el archivo arzobispal en 1720

Después de esto, todo quedó en el olvido. Siles murió y nadie más se esforzó en saber qué había pasado con el proceso. El 11 de diciembre de 1720, al arreglar los papeles del archivo arzobispal, se encontró un cuaderno con los testimoniales de 1666, cubierto de polvo y olvidado. Con motivo de éste hallazgo, el tesorero del santuario de Guadalupe, bachiller José de Lizardi y Valle, pidió al arzobispo José de Lanciego y Eguilaz que se levantaran nuevas Informaciones.
También hemos hablado de estas Informaciones hechas en 1723, con sus pormenores, en un estudio aparte (ver en Guadalupanismo en México, parte 1); aquí lo que nos interesa, fundamentalmente, es el cuaderno viejo y abandonado que sirvió para avivar el interés de Lizardi.

Se suponía -y así lo suponían los prelados mexicanos como vamos a ver-, que en Roma existían también traslados de las Informaciones de 1666, aunque los originales no se tenía idea de dónde habían ido a parar. De ese cuaderno, Lizardi mandó hacer una copia, en 1737, y esa copia del siglo XVIII sirvió como base a todos los guadalupanistas que las publicaron durante los siglos XIX y XX (Vera, Velázquez, López Beltrán, Medina Ascencio, De la Torre Villar y Navarro de Anda).


Las gestiones realizadas en Roma en el año 1754

El mismo año de 1737, en que Lizardi sacaba copia de las Informaciones, fue nefasto para la Nueva España. Una epidemia de peste se extendió por el Virreinato causando miles de víctimas. Sólo cuando la nación juró por patrona a la Virgen de Guadalupe, cesó la peste. Los cabildos mexicanos habían jurado además pedir a Roma misa y oficio propios de Ntra. Sra. de Guadalupe. Es decir, prácticamente se quiere retomar el objetivo propuesto por Siles casi un siglo antes.

Para elevar la petición a Roma, se comisionó al padre jesuita Juan Francisco López, quien se embarcó en abril de 1752 a Europa.

Pero todo fue inútil cuando, una vez ante la Sagrada Congregación de Ritos, ésta respondió que no le constaba ninguna Información recibida anteriormente. Todos los testimonios a favor del milagro, junto con los exámenes de pintores y protomédicos, habían desaparecido. Fue un golpe para el p. López, quien no llevaba consigo copia de las Informaciones, ya que, al fin y al cabo, todos en México estaban seguros de que las Informaciones levantadas en 1666 estaban en Roma.
Por encargo del p. López y del propio Papa Benedicto XIV, la Congregación reexaminó sus archivos cuidadosamente, pero no encontró por ninguna parte las Informaciones. Supo López que había en Roma, en el Colegio Romano, una relación guadalupana con copia de la súplica, y en el catálogo de la Biblioteca del Colegio aparecía dicho documento... pero el estante sólo contenía el hueco donde había estado alguna vez el documento.
Parecía que su empresa iba a fracasar, cuando un sábado por la mañana, el p. López se topó con un vendedor de libros viejos, que voceaba su mercancía. Por curiosidad, López hojeó algunos de los libros, y ante su completa sorpresa, encontró entre ellos la copia de las Informaciones y las peticiones hechas en 1666. Esa copia era la Relación escrita por Anastasio Nicoselli, de la que hemos hablado anteriormente. Con ese documento en su poder, López consiguió que efectivamente, se aprobara el Patronato Guadalupano, y el oficio y misa propios. Hasta ahí podemos rastrear las Informaciones, y sólo contamos con la copia de Lizardi hasta el siglo XXI.


El descubrimiento del traslado original de las Informaciones Jurídicas de 1666

Aquí cedo la palabra a Mons. Eduardo Chávez Sánchez, en su obra La Virgen de Guadalupe y Juan Diego en las Informaciones Jurídicas de 1666:

Como decíamos antes, sin lugar a dudas, uno de los compendios que nos ofrece documentos claves para establecer la realidad histórica y la personalidad de Juan Diego, ya que proporciona referencias concretas de su vida, su familia y de su misión, es el conocido como Informaciones Jurídicas de 1666, importante Proceso Canónico, elevado a Proceso Apostólico por la Santa Sede en 1894. Una de las copias conocidas, aunque poco usada de las Informaciones Jurídicas de 1666, es la de 1737, solicitada por Joseph de Lizardi y Valle, presbítero de la arquidiócesis de México y mayordomo del Santuario; que se conserva actualmente en el Archivo de la Basílica de Guadalupe, y que ya ha sido publicada. Sin embargo, al contar sólo con esta copia del siglo XVIII, no faltó quien dudara de su contenido, o la descalificara, lanzando la hipótesis, sin argumentos, de que pudiera haber sido alterada interpolándole datos falsos relacionados a la Aparición o equivocadamente copiada.

Pero, por primera vez, ofrezco en esta publicación el texto del Traslado Original, que se realizó el 27 de abril de 1666, y que, hasta ahora, se creía perdido.

Cuando a finales de Julio de 2001, mientras me encontraba trabajando asiduamente en la investigación y estudio sobre el gran Acontecimiento Guadalupano en el Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe, aún sabiendo que todo mundo aseguraba que no había nada más que buscar en el Archivo de la Basílica, mi responsabilidad de historiador me hizo revisar aun lo que aparentemente no tenía relación con el caso; así tomé un volumen de pastas rojas en cuyo dorso se encontraba la fecha "1965", y al abrirlo observé que se trataba de más de 200 folios manuscritos con letra del siglo XVII; se trataba nada menos que del Traslado Original de las Informaciones de 1666.
No cabe duda que fue un momento histórico. Ahora es claro que empastar este importante legajo e imprimir la fecha "1965" en el dorso, fue una gran equivocación, que hizo que tantos investigadores que buscaban con ahínco este traslado original no hubieran dado con él. Todavía más; los últimos folios de éste empastado rojo corresponden a la narración de un milagro que se había dado en Antequera, Oaxaca, seguramente como un complemento, ya que mostraba que la devoción a la Virgen de Guadalupe se daba en otras partes de la Nueva España; por lo que comprendí que esto ocultó más los folios del manuscrito del traslado original de las Informaciones.

Hay que recordar que en ese año de 1666, al tener que enviar el original de las Informaciones a la Santa Sede para solicitar el día 12 de diciembre como día de Fuesta, el oficio y misa propios en honor a la Virgen de Guadalupe, se realizaron traslados originales en ese mismo año, uno para la catedral y otro para el santuario de Guadalupe, pero del paradero de estos dos traslados originales no se supo durante años y años, e incluso se pensaba que ya habían sido destruidos; por lo que se guardaban como verdadero tesoro las copias mandadas realizar por Joseph de Lizardi en el siglo XVIII.



IR A LA PARTE 2:

-Algunas opiniones desfavorables a las Informaciones de 1666
y
-Validez histórica y jurídica de las Informaciones de 1666




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Bibliografía:



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